Tuna Labarta: Un Hombre Llamado Dorado (Parte I)
Enero 20, 2009 por admin
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Reportaje (Diego Flores), Fotos (Tuna Labarta)
Apenas conozco al Tuna (Pablo Labarta) por unas esporádicas charlas a la vera del río Juramento y algunos intercambios de e-mails. Sin embargo su presencia (ya sea en persona, por fotos o notas) me produce sensaciones extrañas, como si estuviera ante alguien que emite un aura especial. Basta invocar su nombre en una reunión de pescadores de dorado con mosca, para que se haga un silencio inmediato a la espera de las más inimaginables hazañas de pesca. Para que todo termine en una frase como – claro, es el Tuna….
Varios pescadores amigos (realmente buenos) han compartido jornadas con él, y todos coinciden en un respeto y una admiración muy sincera, casi reverencial. En que se trata de un hombre nacido para pescar, absolutamente personal, diferente, que no reviste comparación o parecido con otros. Su cojudez y baquía a la hora de sacar dorados de todo tipo, lo han transformado (mal que al Tuna le pese) en un mito, una especie de Aquiles del Noroeste Argentino. El mosquero con el que todos anhelan compartir unas horas en el río.
Podría pensarse en un pescador de conductas y equipos contundentes. Sin embargo el Tuna posee hábitos extremadamente refinados. Es dueño de una gran sensibilidad, cualidad que choca de plano con su facha montaráz, más propia de un baqueano o un challuero, que de un sutil pescador con mosca. De un pescador que presenta delicados streamers como si fueran secas, tras dorados de dos dígitos de peso.

Hacía años que tenía ganas de hacerle un reportaje. Me quemaba la curiosidad de saber que podía brotar de semejante fuente. Con las respuestas en la mano lo primero que me viene a la cabeza es la famosa declaración en Seattle de un jefe piel roja ante Franklin Pierce, el presidente de los Estados Unidos. Es como si ese mismo jefe suwamish hubiera reencarnado 200 años después bajo el cuero de un jujeño pescador. Solo para decirnos que “somos simples criaturas, que solo pasamos por este mundo haciendo más o menos daño, y dejando buenas o malas enseñanzas”. Marcándonos el abismo insondable que existe entre saber y sabiduría. Pescando como una extensión natural de su filosofía de vida.
Diego Flores-¿Tuna como empezaste en la pesca?
Pablo Labarta- Nací pescando. Cuando tenía mes y medio, mis padres ya me llevaban por los cerros jujeños en busca de truchas. Lo que me acuerdo es tener unos cuatro años y estar en la acequia, que pasaba cerca de mi casa, con mi hermano menor pescando mojarras y panzonas (las que trajeron de la india para combatir el paludismo), a las que luego llevaba al piletín o pecera que tenia. Cuando cumplí cinco, mi padre compró una finca y recuerdo haberlo acompañado, llevando en tachos de leche alevinos de truchas, los que llegaron bastante mal. En un par de años con cañas de monte, una tanza y anzuelos las pescábamos con mi hermano. La mosca la descubrí cuando llegaron las primeras cañas y varas. Unos amigos, la familia Leach, me invitaron a pescar a su laguna y logré pescar dos magnificas truchas.
DF-¿Qué fue lo que más te atrapó de la pesca con mosca?
PL-La pesca con mosca es un universo infinito, cuanto uno más aprende se va dando cuenta que hay más para descubrir. Creo que el hecho de poder armar nuestros propios engaños, y la delicadeza con la que uno puede pescar peces grandes, es la gran diferencia con las otras modalidades.
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DF-¿Qué maestros o pescadores de tu entorno te influenciaron más?
PL-¡Sin duda que el Río y mi Padre! Considero que todo pescador tiene algo para enseñar, hasta los alumnos que tengo me enseñan día a día. Hablando de mosca, el Negro Padilla con el que nos iniciamos mientras estudiábamos en Tucumán (lugar con maravillosos ríos para practicar la pesca), gran amigo y compañero de pesca. Eduardo Cañete de Tucumán, que en una clase me lanzó al mundo del atado, y hasta el día de hoy es el gran maestro de muchos. Mario Ferreira, el “Teacher”, con el que salimos a descubrir lugares por el NOA, y vivimos memorables días en Junín de los Andes desde ya más de 20 años. David Medina, gran pescador, compañero, como un hermano.
Marcelo Morales, el pescador más completo que he conocido. Federico Prato y Gerardo Martinetto, con los que compartí pescas memorables y los últimos avances de la tecnología. Cachín Roa, que me enseño a pescar la boca del Chimehuin, y me dio clases de entomología y acuicultura. Noel Pollak un pescador de sangre, Germán Finara que transmitía gran pasión, Diego Buzzurro, Tito Tagle, Catty y podría seguir……
Mis grandes maestros del momento son mi familia, Eugenia, Mateo y Pablo (por aquí la llaman “familia tipo”: Garrapata, Ladilla y Polvorín) que siento que le dan un techo al vivir pescando!
DF-¿Que te enloquece del dorado?, ¿lo consideras único o solo otro gran pez deportivo entre los muchos que pescaste?
PL-Lo que me enloquece del dorado es poder pescarlo en aguas transparentes con pequeños streamers, con la técnica de una seca. Su velocidad, precisión, delicadeza, que escapa a nuestros sentidos. La lucha, que con equipos livianos (hasta un número 8), se torna muchas veces indomable. La selva donde habita…
Para nosotros es el gran pez, pero a mí me gusta pescar todos los que quieran agarrar una mosca.
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DF-En una pesca de dorado tan técnica como la que nombras la precisión es fundamental ¿Cómo entrenas tu casting para ser tan efectivo? ¿Qué secretos tenés para adecuar el equipo?
PL-Vivo en el Río, es mi casa, ahí es donde aprendo. No soy un habilidoso sino un insistidor. El secreto es descubrir que uno siempre tiene que aprender y tiene que trabajar en ello, sabiendo que la efectividad puede o no venir. Otro puede ser que trato de adaptarme primero al lugar y luego al equipo. Por supuesto que planeo con que equipo pescar, pero una vez que lo armo o agarro la caña que esta por ahí, me olvido, me conecto y solo pesco.
DF-¿Con que tipo de pescadores disfrutas más pescando? ¿Que esperas de un compañero de pesca, al ir tras dorados en sitios hostiles y remotos?
PL-Con mi famila, que si bien es nueva ya tiene muchos kilómetros, y ya han compartido hasta los lugares más salvajes y lejanos.
Mis compañeros comparten la misma pasión y espíritu de aventura. Donde muchas veces para poder llegar a sacar un pez, son necesarios muchos días de logística, horas camioneta, largas caminatas y mágicos campamentos. Recuerdo pescas memorables donde no llegamos a pescar nada!!! De un compañero espero lo mismo que el pez que busco, nada, pero siempre te dan todo.
Hemos aprendido a vivir en la naturaleza, lo que hace que no haya lugares hostiles. ¡Para mi la gran ciudad es más hostil!
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DF-¿Tenés ídolos de la pesca?
PL-Los ídolos son Dios, la Pachama (La Madre Tierra) y el Río, que trato que sean mi medio y forma de vida. El resto somos simples criaturas, que solo pasamos por este mundo haciendo más o menos daño, y dejando buenos o malas enseñanzas.
A mi me gusta relacionarme con pescadores, conozco muchos mosqueros que no son pescadores, son sacadores de pescados al nivel de cualquier mallonero. Me gusta salir con los baqueanos, que aparte de saber del pez que vamos a buscar, saben de todo lo que hace falta para poder llegar, convivir con el medio y volver.
DF-Al parecer el dorado tiene como un switch en la cabeza tipo “on/off”, puede ser (por igual) tanto un depredador encarnizado como una dulce ovejita que se pasea entre sábalos como un sábalo más. ¿Encontrás alguna explicación a este comportamiento tan particular?
PL-Esto es muy simple, lo voy a poner en términos citadinos de subsistencia. Si cobro el día primero y el sueldo me lo gasto antes del día 20, me termino muriendo de hambre. Tengo que cuidar lo que me da de comer. La naturaleza maneja muy bien ese equilibrio.
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DF-En los ríos del NOA se habla de dos tipos de dorados distintos: los residentes y los migratorios. ¿Crees en esta teoría?, de ser así ¿los pescas de diferente manera?
PL-Creo que es así, sino no tendríamos que pescar durante el otoño- invierno. Cuando se producen las migraciones, en primavera, se nota claramente la aparición de dorados de diferentes características y generalmente mas pigmentados. También creo que los residentes hacen pequeñas migraciones, por cuestiones de temperatura y alimentación, sobre todo en las zonas reguladas por los diques.
DF-Dejando de lado por un momento al dorado, ¿que otros peces deportivos te apasionan?
PL-De los peces autóctonos la tararira, el pejerrey y la perca, que lamentablemente no les damos la importancia que merecen. A la tararira le dedico largos días, a pesar que en este mismo momento se que grandes dorados están picando en el Juramento. Me gusta su espectacular pique en superficie, hasta he pescado tarariras azules en el Uruguay.
De los radicados, sin duda la trucha y salmones en todas sus variedades; y las tilapias grandes que tenemos en nuestros diques. Cada uno exige técnicas específicas y muchas veces hay que hilar muy fino.
El tucunare y otros peces amazónicos, tanto por su pesca como por su entorno. Por último los peces de mar (tarpones, bonefish, snook, barracudas, túnidos, etc), que con su velocidad y entorno, los hacen más que atractivos. ¡Es un verdadero placer recorrer los flats en su búsqueda!
Continuará….
PD: el titulo del reportaje está inspirado en el western clásico “Un Hombre llamado Caballo”, una obra maestra del cine interpretada por Richard Harris.
Notas Relacionadas:







Hola Diego, ayer tuve la suerte de conocerte, en la puerta de una conocida casa de pesca de la calle Paraná. Apenas cruzamos palabras, pero me demostraste que tenez la humildad de los grandes.
Te mando un cordial saludo.
Excelente nota Diego!!!!! Definitivamente el Tuna es todo un ícono y una gran persona.
Espero la segunda parte
Te mando un gran abrazo
Hola Diego; no te conozco pero muy buena tu nota. Yo soy el que está en la foto de la tilapias entre mis dos hermanos (el del medio), en esa entonces creo que tenia 6 o 7 años (hoy 16 años). Con el Tuna he aprendido y pasado momentos lindos con respecto a la pesca.
Saludos.
Muy buena tu nota Diego!!
Pinta una parte de lo que es esta gran persona y pescador , muy seguramente el mejor que vi en toda mi vida!!
Quiero contarte que no solo es un gran pescador de dorados sino tambien de cualquier otra especie que agarre la mosca.
Saludos.
Hola Diego, nuevamente felicitarte por tan linda nota.
Tuve la suerte de compartir 4 días con el Tuna y su hermosa familia a orillas del Quillén, no lo he visto pescar, pero si te pudo garantizar que tiene un algo que lo hace especial. Debe ser su humildad, sus palabras medidas y sus silencios, lo que lo hace tan grande.
Si el Tuna lee esto, mis saludos y seguramente nos volvamos a cruzar por el Quillen, puesto que tenemos amigos en común.
Un abrazo y felicitaciones por tan lindo reportaje.
Mariano Ordóñez
Hola Diego,
Hermosa nota y hermosa gente.
Espero ansioso la segunda parte !!!!
Un abrazo grande.
Hernan Tula, te deseo suerte en lo que se puede llamar vida.
Como te va Diego, soy Martín (la bruja) y quiero felicitarte por la nota, ya que el Tuna aparte de ser amigo personal desde hace muchos años, es el mejor pescador que conozco y he aprendido mucho de él.
Una vez lo vi pescar al Tuna, con su familia en una de las balsas de Ale Haro. Dice que es un insistidor y no un habilidoso, pero de a ratos yo dejaba de pescar para disfrutar el casteo, presentación, ver los lugares que elegía en el río y como movía la mosca. Es muy groso, como dicen los chicos ahora. Pero bueno, no voy a contar yo que soy absolutamente un principiante para lo que es el Tuna.
Solo quería felicitar a Diego Flores por la nota.
Bruja, Ernesto, Mariano, Alejandro,…graciás por los comentarios y nos encontramos en la parte II.